jueves, 11 de junio de 2009

Actitud frente a la Crisis

ACTITUD FRENTE A LA CRISIS (Gabriel G. Marquez)
Date: Sat, 18 Apr 2009 20:28:28 +0200


Crisis Mundial... desde otra perspectiva / Gabriel García Márquez

"Imagínese usted un pueblo muy pequeño hay una señora mayor que tiene dos
hijos, uno de 19 y una hija de 14.

Está sirviéndoles el desayuno y tiene una expresión de preocupación. Los
hijos le preguntan qué le pasa y ella les responde: 'No sé, pero he
amanecido con el presentimiento de que algo muy grave va a sucederle a este
pueblo'.

El hijo se va a jugar al billar, y en el momento en que va a tirar una
carambola sencillísima, el otro jugador le dice: 'Te apuesto un euro a que
no la haces'. Todos se ríen. El se ríe.

Tira la carambola y no la hace. Paga su euro y todos le preguntan qué pasó,
si era una carambola sencilla,

Y él contesta:'es cierto, pero me he quedado preocupado de una cosa que me
dijo mi madre esta mañana sobre algo grave que va a suceder a este pueblo'.

Todos se ríen de él, y el que se ha ganado el euro regresa a su casa, donde
está con su mama, feliz con su euro le dice: Le gané este euro a Dámaso en
la forma más sencilla porque es un tonto.

¿Y por qué es un tonto?,

Porque no pudo hacer una carambola sencillísima, según él preocupado con la
idea de que su mamá amaneció hoy con la idea de que algo muy grave va a
suceder en este pueblo.

Y su madre le dice: No te burles de los presentimientos de los viejos porque
a veces salen.

Una pariente que estaba oyendo esto y va a comprar carne y le dice al
carnicero: 'Déme un kilo de carne', y en el momento que la está cortando, le
dice: Mejor córteme dos, porque andan diciendo que algo grave va a pasar y
lo mejor es estar preparado'.

El carnicero despacha su carne y cuando llega otra señora a comprar un kilo
de carne, le dice: 'mejor lleve dos porque hasta aquí llega la gente
diciendo que algo muy grave va a pasar, y se están preparando y comprando
cosas'.

Entonces la vieja responde: 'Tengo varios hijos, mejor déme cuatro kilos...'

Se lleva los cuatro kilos, y para no hacer largo el cuento, diré que el
carnicero en media hora agota la carne, mata a otra vaca, se vende toda y se
va esparciendo el rumor.

Llega el momento en que todo el mundo en el pueblo, está esperando que pase
algo. Se paralizan las actividades y de pronto a las dos de la tarde.

Alguien dice: ¿Se ha dado cuenta del calor que está haciendo? ¡Pero si en
este pueblo siempre ha hecho calor! Sin embargo, dice uno, a esta hora nunca
ha hecho tanto calor. Pero a las dos de la tarde es cuando hace más calor.
Sí, pero no tanto calor como hoy.

Al pueblo todos alerta, y a la plaza desierta, baja de pronto un pajarito y
se corre la voz: 'Hay un pajarito en la plaza'. Y viene todo el mundo
espantado a ver el pajarito.

Pero señores, dice uno siempre ha habido pajaritos que bajan aquí. Sí, pero
nunca a esta hora. Llega un momento de tal tensión para los habitantes del
pueblo, que todos están desesperados por irse y no tienen el valor de
hacerlo.

Yo sí soy muy macho, grita uno. Yo me voy. Agarra sus muebles, sus hijos,
sus animales, los mete en una carreta y atraviesa la calle central donde
todo el pueblo lo ve.

Hasta que todos dicen: 'Si éste se atreve, pues nosotros también nos vamos'.
Y empiezan a desmantelar literalmente el pueblo. Se llevan las cosas, los
animales, todo.

Y uno de los últimos que abandona el pueblo, dice: 'Que no venga la
desgracia a caer sobre lo que queda de nuestra casa', y entonces la incendia
y otros incendian también sus casas.

Huyen en un tremendo y verdadero pánico, como en un éxodo de guerra, y en
medio de ellos va la señora que tuvo el presagio, le dice a su hijo que está
a su lado: ¿Viste m'hijo, que algo muy grave iba a suceder en este pueblo?

Esto es lo que en sociología llaman "la profecía autocumplida" o "el efecto
Pigmalión".

Gracias Pepiño

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