No tiene demasiada suerte el continente africano en general. Despues del mítico Moussambani en Sidney, ahora le toca a un mauritano que, o el gorro no le deja oir la sirena o se papó un susto de cojones cuando oyó la megafonía. Lo peor, descalificado y con un planchazo de cojones jajajajaja
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